Desde que lo vi jugar en el Reus, siempre cautivó mi atención. Recuerdo aquella tarde de domingo de Pascua en el Rico Pérez. El Alicante de David de Hera, en puestos de promoción, se medía a un Reus que ya era carne de descenso. Sin embargo, un futbolista decantó la balanza para los catalanes con dos dianas. Se llamaba Félix Prieto. Calidad y velocidad, unido a su resolución, denotaban que este futbolista apuntaba maneras. Sinceramente, maravilló con su actuación en el coliseo alicantino. Al año siguiente, le seguí la pista hasta el Novelda. Él, Edu Albácar, Torrecilla y Madrigal conformaban la columna vertebral de los de Javi López (actual entrenador del Salamanca).
Tenemos una gran suerte de que vista nuestra camiseta. No obstante, querido amigo Natxo, no te quito el sueño del ansiado ascenso... Aunque tú y yo sabemos que sólo con Félix Prieto no lo conseguiremos. Otro día hablaremos de las maltrechas arcas del club.